A partir de las 6 semanas se puede realizar vida normal. Se aconseja no realizar deportes de contacto o lanzamiento hasta los 4 meses.

El riesgo de sufrir una nueva luxación es bajo entre el 5-8% que se eleva hasta el 20% en los casos en que haya mayor lesión ósea habitualmente producto de múltiples episodios de luxación, por lo que no es aconsejable demorar mucho este tipo de intervención.